El ministro de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Juan Lozano Ramírez, anunció que Parques Nacionales Naturales de Colombia contará en el año 2008 con un presupuesto histórico que asciende a la suma de $53 mil millones, lo que significa un incremento del 200% para su conservación.
Los problemas ambientales, ahora, son vistos desde otra perspectiva por el hombre. Ya no se trata sólo de proteger la supervivencia de pelícanos untados de petróleo, de las morsas afectadas por el calentamiento global, reducir la emisión de gases efecto de invernadero, o de minimizar el impacto generado por las por fugas de gases radiactivos. La cuestión ambiental se centra y relaciona hoy con la vida cotidiana de la ciudadanía en la gran urbe. Por ende, uno de los principales problemas es la contaminación visual (aquella producida sobre el paisaje y el espacio público de los centros urbanos). Esta multiplicidad de perturbaciones, muchas veces consideradas no tan importantes, si se las compara con otras problemáticas de carácter global o regional, tienen una gran incidencia negativa en el día a día de los afectados.
La medición de la calidad de vida de los ciudadanos, se determina entre otros aspectos, por la cantidad y calidad de los elementos constitutivos del espacio público. Esto evidencia que la vida de las personas se desarrolla no en sus recintos privados sino en el espacio público. Por eso es importante que dichos espacios públicos estén, en lo posible, libres de toda forma de contaminación visual; este tipo de profanación ambiental, puede verse como un cambio o desequilibrio del paisaje, ya sea natural o artificial, que afecta las condiciones de vida y las funciones vitales de las personas.
La publicidad electoral
En nuestros días, existe un incremento exponencial de la complejidad visual urbana. Con ello, la sobredosis de información satura cada vez más nuestros canales sensoriales. Por citar un ejemplo, en Bucaramanga para las pasadas elecciones el acuerdo entre los partidos políticos, campañas y la Alcaldía en materia de publicidad política, nunca se cumplió violando el decreto municipal 107 de 2007, la resolución 117 de 2007 del Consejo Nacional Electoral, el Decreto 089 del 2005,publicidad exterior visual y el Plan de Ordenamiento Territorial. Los infractores deberán pagar multas que van desde uno y medio hasta 10 salarios mínimos legales vigentes.
En el mismo sentido, la Secretaría de Salud y Ambiente y la Secretaria de Gobierno, en las noches pasó limpiando algún sector de la ciudad que a la mañana siguiente volvía a ser “empapelado”, pasando la cuenta de limpieza a la campaña respectiva.
Todos los operativos, sirvieron para recolectar evidencias objetivas que luego la Secretaría de Gobierno procesó dando como resultado un censo de toda la publicidad no autorizada instalada en sitios prohibidos. Esta información posteriormente se complementó con quejas de la ciudadanía y fotos, dando origen a un informe que se presentó al Consejo Nacional Electoral para que tomara las sanciones correspondientes.
Las campañas deberán quitar dicha publicidad a más tardar el 12 de noviembre.
Una solución con cultura ciudadana
Cabe entonces la pregunta ¿bastó solo con las acciones correctivas tomadas por la actual administración municipal para minimizar los niveles de complejidad visual en el espacio público de la “Ciudad Bonita”?; la respuesta es algo incierta pues como bien se sabe, fuimos victimas de todo un anticollage electoral impuesto por la clase política de nuestro municipio y al respecto tomamos una actitud pasiva y para nada proactiva.
Bucaramanga, aclama nuevas formas de expresión ciudadana que constituyan y modelen un nuevo orden municipal, pero esto solo pude ser posible, estableciendo la indelegable responsabilidad del estado —que somos todos— en reconocer el deber de nosotros los ciudadanos de participar activamente en la defensa y profundización de la democracia, la política y la cultura ciudadana
Todo lo anterior fundamentado en la implementación de estándares de comportamiento ciudadano que apunten al desarrollo y estructuración en su interior de competencias cognitivas, que pretender crear en las personas el empoderamiento e identidad con la ciudad que nos acogió y vio nacer, creando así toda una cultura alrededor del tema.
La invitación entonces radica en mejorar nuestro sentido de pertenencia con la cuidad, pues no es un secreto que todos deseamos tener un municipio al que podamos observar ‘limpiamente’. El compromiso reside entonces en ahondar esfuerzos por reducir la contaminación visual de la ciudad, ocasionada por una proliferación de todo tipo de publicidad excesiva que, además, no genera ingresos en una cifra ni remotamente parecida a la que deberían.
¿Qué produce la contaminación visual?
Es decir hoy por hoy también contaminamos nuestro sistema nervioso central a través de la visión. El sentido de la vista es el que tiene mayor incidencia en la percepción del entorno; el ojo es una máquina óptica muy compleja. La retina retiene la imagen durante 1/10 de segundo, como si fuera el cuadro de una película. Cuando una imagen supera el máximo de información que el cerebro puede asimilar (estimado en 4 bits/seg), se produce una especie de “stress” visual, el panorama perceptual se vuelve caótico y la lectura ordenada del paisaje se hace imposible.
Por otro lado, cuando la riqueza de la imagen no alcanza un mínimo de información (alrededor de 0,4 bits/seg), la atención decae y los reflejos se embotan. En conclusión, al producirse trastornos fisiológicos por cambios o desequilibrios en el paisaje, como alteraciones en los niveles de complejidad visual, las reacciones psicofísicas del hombre se ven alteradas.